Archivo fotográfico: aumento mamario

La cirugía estética más demandada en la actualidad es, con mucho, la de las mamas. Y dentro de este capítulo, la de aumento mamario. De forma breve, daré respuesta a las preguntas más frecuentes que se hace quien está interesada en esta cirugía. Para una información más detallada ya todo el mundo bebe de la fuente de la sabiduría universal: Google.

¿Requiere hospitalización?

No, la paciente puede regresar a su casa a las pocas horas de acabada la intervención.

¿Qué anestesia requiere?

Puede hacerse con anestesia local, local con sedación o general, dependiendo de la técnica elegida y de las preferencias y condiciones de la paciente.

¿De qué material están hechas las prótesis?

La concha o cobertura es siempre de silicona; el relleno puede ser de silicona de alta cohesividad o de suero salino.

¿Existen varias formas de prótesis?

Sí: pueden ser circulares, en forma de gota de agua y asimétricas o anatómicas.

¿Cómo sé cuál es la que debo elegir?

Eso solo se puede valorar después de un examen personal para tomar en consideración las características de cada pecho y tomando en cuenta las preferencias del paciente.

¿Por dónde hay que cortar para introducir la prótesis?

Básicamente, puede hacerse en cuatro sitios: un pequeño corte que sigue los pliegues naturales de la axila; un corte semicircular en el límite inferior de la areola; un corte en el lateral externo del surco submamario; un corte horizontal en el pezón y la areola.

¿Cuál de los cortes es el mejor y qué deja menos cicatrices?

Personalmente utilizo todos ellos dependiendo de las cacterísticas de la paciente y de la técnica a seguir.

¿Puede la paciente decidir las prótesis y la técnica a utilizar?

Sí, desde luego la paciente es quien tiene la última palabra, siempre y cuando la opción elegida no esté destinada irremisiblemente al fracaso.

¿Hay que cambiar las prótesis al cabo de un tiempo?

En los comienzos de la utilización de estas prótesis no se daba fecha de caducidad y se consideraba que eran para toda la vida. Con el paso del tiempo, el mejor conocimiento del comportamiento de estos materiales demostró que sufrían un desgaste, lo que aumentaba el riesgo de ruptura de la concha exterior y la consiguiente salida del contenido de gel de silicona. El tiempo prudente para cambiar las prótesis depende también del emplazamiento: sufren mayor desgaste las colocadas bajo el músculo pectoral que aquellas colocadas por encima.


A continuación, se muestran algunos casos intervenidos con técnicas y emplazamientos diferentes para que la interesada tenga una idea general de las diferentes técnicas que utilizo. Se han elegido casos de tamaño medio en el entendimiento de que tanto el tamaño como la técnica a seguir se han de elegir en función de los gustos del paciente y de sus características. De la observación de estos ejemplos se podrá deducir que lo importante es la elección de la técnica más adecuada para cada caso en lugar de limitarse a utilizar siempre la misma, de lo que se desprende la importancia del examen personal para que médico y paciente contrasten opiniones y se elija la mejor de las opciones para cada caso.

Paciente 1

Las características torácicas y mamarias de esta paciente aconsejaron la implantación retropectoral de la prótesis y se eligió la via de acceso axilar. En la primera foto se aprecia el aspecto preoperatorio, en la segunda el resultado obtenido y en la tercera la pequeña línea roja de la cicatriz en la axila, que será prácticamente invisible pasados unos seis meses.

Paciente 2

Este caso presenta una glándula mamaria de tamaño regular y consistencia firme, lo que proporciona a la prótesis una buena cobertura y garantiza un buen resultado en el emplazamiento más anatómico, por encima del pectoral y debajo de la glándula. Se procedió a colocar la prótesis a través de una incision en la parte inferior de la areola, en el límite de la pigmentación. En la primera foto se aprecia el aspecto preoperatorio y en la segunda el resultado.

Paciente 3

Las características de esta paciente desaconsejaban la implantación retropectoral y se procedió al implante submamario por vía periareolar. Se aprovechó para realizar incisiones radiales en la base de la glándula, para expandirla y modificar la forma antes de colocar la prótesis en situación suprapectoral. En las fotos primera y tercera se ve la forma piriforme de la mama (pecho de cabra), en la segunda y cuarta cómo se ha conseguido modificar la forma y la poca notoriedad de la cicatriz resultante.

Paciente 4

Las características personales de esta paciente permitían tanto la implantación de la prótesis debajo del músculo como encima, pero sus preferencias se inclinaban por la primera de las opciones. En las fotos primera y tercera se aprecian las características previas a la intervención, en la segunda y cuarta el resultado postoperatorio y en la quinta una vista detallada de la axila en la que apenas se aprecia la cicatriz.

Paciente 5

Otro caso en que las preferencias de la paciente estaban con la implantación retropectoral. Ya que las características eran apropiadas para esta técnica se realizó la intervención de este modo. En las fotos primera y segunda se aprecia el antes y después en perfil de tres cuartos.

Paciente 6

En esta paciente los pechos se encontraban muy separados, de modo que para conseguir un mayor acercamiento hacia el centro se optó por la colocación submamaria por vía transmamilar; es decir, haciendo un corte transversal en el pezón. En las fotos primera y tercera se aprecia el estado anterior a la operación, en la segunda y cuarta el resultado postoperatorio.

Paciente 7

En este caso consideramos indicada la colocacion retropectoral, que se realizó por vía axilar. En las fotos primera y segunda se precia el antes y el después de la intervención.

Paciente 8

Dado el tamaño y consistencia de las glándulas mamarias de esta paciente, consideramos la mejor opción la implantación de las prótesis por encima del músculo pectoral, y dadas las características del pezón (muy grande, que no era del gusto de la paciente) se optó por la vía transmamilar y una reducción del pezón. En la primera foto se ve el estado previo y en la segunda el resultado, con la cicatriz en la mamila prácticamente invisible.

Paciente 9

En este caso consideramos indicada una colocación subpectoral de la prótesis, que se realizó por vía axilar para obtener el resultado deseado por la paciente. En la primera foto se muestra el antes y en la segunda el después, con ambos brazos elevados apreciándose la simetría en el desplazamiento y la escasa presencia de las cicatrices axilares. En las fotos tercera y cuarta, el antes y el después en la proyección de perfil de tres cuartos.

Paciente 10

En esta ocasión, los deseos de la paciente decidieron la elección de la implantación subpectoral, que consideramos indicada. Se utilizó la vía de abordaje axilar. En las fotos se aprecian los aspectos anteriores y posteriores a la cirugía.

Paciente 11

En este caso, la morfología del pecho aconsejó la implantación submamaria, sobre el músculo pectoral, y se modificó la forma de la glándula mediante incisiones radiales. La vía de abordaje quirúrgico fue la subareolar. En las fotos primera y segunda se aprecian los estados preparatorios y postoperatorios en las proyecciones de perfil de tres cuartos y perfil, respectivamente. La cicatriz en el borde de la areola es apenas perceptible.

Paciente 12

Las características de las mamas y el tórax de la paciente permitían la elección de una implantación tanto subpectoral como submamaria. La paciente eligió colocarlas bajo el músculo pectoral, y fue este el emplazamiento que utilizamos por vía de abordaje axilar. En las fotos primera y segunda se valoran los estados de antes y después de la cirugía.

Paciente 13

En este caso, el tamaño y consistencia de las mamas permitían utilizar cualquiera de los emplazamientos, tanto por debajo como por encima del pectoral. La paciente, deportista de élite, no quería que se actuase en el músculo y, por otro lado, por razones laborales precisaba abreviar al máximo la recuperación. Se optó por colocar las prótesis en situación submamaria por encima del músculo, utilizando el acceso periareolar. Las fotos primera y segunda muestran el antes y después.

Paciente 14

Este caso, similar al anterior, permitía la elección de cualquiera de los emplazamientos, por encima o por debajo del músculo pectoral. Sin embargo, en esta ocasión la paciente tenía predilección por colocar la prótesis por debajo del músculo. Así se hizo, y comparando con los resultados del caso anterior se puede apreciar que son muy parecidos.

Paciente 15

En esta ocasión, nos hallamos ante un caso en que las características del pecho, excesivamente proyectado y de base estrecha (teta de cabra), bien apreciadas en la proyección de perfil de tres cuartos, contraindican la colocación de la prótesis por debajo del músculo. Se colocó la prótesis por encima del músculo, accediendo por vía transmamilar, y se aplanó la glándula mamaria mediante cortes radiales en su base, para modificar la forma de los pechos, que ahora se acercan a la linea media, lo que mejoró considerablemente el escote de la paciente.

Paciente 16

Este caso, similar en cuanto a la forma del pecho, se agrava con la gran separación entre los pezones. Se utilizó una técnica similar a la del caso anterior, pero en esta ocasión utilizando la vía periareolar.

Paciente 17

Esta mujer joven presenta las características ideales para la colocación de la prótesis por debajo del músculo. Así se hizo, utilizando para ello la vía axilar.

Paciente 18

Caso en el que podría haberse colocado la prótesis tanto por debajo como por encima del músculo pectoral. Se decidió colocarla por encima, utilizando para ello la vía periareolar.

Paciente 19

Otro claro caso en que la ubicación de la prótesis podría haberse colocado tanto por debajo como por encima del músculo. En esta ocasión se eligió el emplazamiento submamario, por encima del músculo, utilizándose la vía periareolar. En las fotos primera y segunda se ve el antes y el después de perfil, en la tercera y cuarta el antes y el después de frente y en la quinta y sexta el antes y el después de perfil de tres cuartos. La cicatriz periareolar es apenas visible.